Aprendiste a estar para todos. Lo aprendiste tan bien que, sin darte cuenta, dejaste de aparecer para ti.
Hoy queremos hablarte de algo íntimo: de lo que pasa cuando decides, por fin, ponerte en tu propia lista.
Cuidarse no es el postre. Es el plato principal.
Creemos que cuidarse es lo que queda después de haberlo dado todo. El premio al final del día. Y claro: al final del día no queda casi nada. Ni tiempo, ni ganas, ni tú.
El problema no es la falta de tiempo. Es la creencia de que tú puedes esperar.
Volver a ti no requiere grandes gestos
Un momento sin móvil. Una taza de té que se bebe caliente. Una textura que notas despacio en la yema de los dedos. Son los rituales pequeños los que más te anclan a ti misma.
Las mujeres que se cuidan no son las que tienen más tiempo. Son las que han decidido que merecen ese tiempo.
Hoy no te pedimos que lo cambies todo.
Solo que te pongas en la lista.
Y que, si puedes, empieces hoy. No mañana. No cuando todo esté resuelto. Hoy.
Feliz 8 de marzo.